¡Los sueños y la perseverancia son una poderosa combinación!

 

Según Shakespeare, estamos hechos de la misma sustancia que los sueños…No hay nada más hermoso que soñar. Los sueños inspiran nuestro espíritu, desarrollan nuestra creatividad, nos llenan de esperanza y construyen nuestro futuro.

 

Yo tuve un sueño cuando era chico: escalar montañas. Pero pasaron los años y mis temores, defectos e inseguridades me impidieron realizarlo. Ya entrado en la madurez, me encontraba inmerso en el mundo de los negocios y con un estilo de vida muy alejado de esta actividad.

 

No fue hasta después de haber cumplido los 30 años de edad, que entendí que no sería joven por siempre…

 

Me di cuenta también que la mayoría de las personas vamos por la vida buscando la tan anhelada “seguridad” y que por ello evitamos transitar por los caminos nuevos, como lo es el camino de los sueños. Buscamos evitar cualquier proyecto “riesgozo” o cualquier idea diferente,  prefiriendo transitar siempre por el viejo y conocido camino, que es siempre más “seguro”. Pero en realidad en este Universo no hay nada seguro y aunque nos metamos en una caja fuerte la muerte nos puede alcanzar en cualquier momento. Nadie tiene asegurado el próximo segundo de vida y es una realidad que todos habremos de morir en algún momento. La diferencia esta sólo entre morir en la seguridad del valle, o morir ascendiendo por el camino de los sueños.

 

Todos los días hay personas que mueren poco a poco dentro del mar de la cotidianidad, de lo común donde la esperanza se seca con la sal de la mediocridad… Ellos mueren cada vez que se quejan de su "mala suerte", cada vez que el temor los paraliza evitándoles arriesgarse por un amor, por un proyecto, por levantar la voz, por defender nuevas ideas o sus más hondos valores. Mueren cuando llaman a los errores fracaso porque no entienden que es parte del aprendizaje, mueren cada vez que el miedo los derrota impidiéndoles vivir con pasión luchando por alcanzar sus sueños. Ellos prefieren evitar los riesgos como si nunca fueran a morir, pero tarde o temprano morirán… sin haber vivido. Vivir es el máximo riesgo de todos, porque al tener la vida lo tenemos todo no obstante el hecho de estar vivos nos demanda un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar…

 

¡Me atreví a ir a las montañas!, y gracias a ello pude hacer realidad mi más preciado sueño. He podido disfrutar de hermosas e intensas experiencias, en los Andes y en los Himalayas, y con ello he rejuvenecido a través una valiosa lección: La vida es la única oportunidad que tenemos para hacer nuestros sueños realidad, para utilizar nuestros talentos y usar nuestro cuerpo al límite... así cuando la muerte llegue nos encontrará usados, gastados, descocidos y no tendrá mucho que llevarse; sólo los desechos de una vida vivida con intensidad...

 

 

En el camino de los sueños he aprendido a no viajar para llegar sino para recorrer, para disfrutar de toda la aventura soñando de la mejor manera que se puede soñar: ¡Despierto!.

 

Aquellos que sueñan por la noche en los polvorientos recovecos de sus mentes, solo alimentan su frustracion pues al despertarse se daran cuenta que todo fue en vano. Pero quienes sueñan durante el día, son personas peligrosas porque pueden actuar con los ojos abiertos, poniendo en práctica su fuerza y talento para ir en pos de ese sueño hasta hacerlo posible.
 

Por eso, si tienes un sueño lánzate tras él y te aseguro que algo maravilloso te sucederá: puede que envejezcas pero en realidad jamás serás viejo…

 

René Mendez
www.laperspectivacosmica.com