Pues Ni Bien, ni Mal.

 

Pilar, la novia de mi amigo Antonio Renilla me contó una vez esta historia mientras tomabamos un café, una linda tarde en Alabama:

 

Un buen día, Juan y José decidieron pasar a visitar a su amigo el granjero que vivía placidamente en una granja en las montañas.

 

Así caminando llegaron a visitarle y como ya era tradición le preguntaron:

 

-          “Como estas?”

 

-          “mhhh pues… ni bien ni mal, aquí solo viendo el atardecer” Contesto el granjero como era su costumbre, con gran tranquilidad.

 

-          José luego pregunto: “Bueno, pero que hay de nuevo?”

 

-          El granjero respondió, “Pues no mucho mmhh, tal vez solo que mi caballo desapareció”

 

-          “Pues eso es muy malo, como sucedió?”, replico Juan.

 

-          “Pues no lo se, así no mas, ayer ya no amaneció, se ha de ver escapado”, dijo el granjero.

 

-          Entonces José, que ya estaba un poco cansado de las misma calma respuesta del granjero ante cualquier situación, le dijo con cierto disgusto, “Oye, pues eso no es como para que digas ‘ni bien ni mal’ he?, mas bien es una mala noticia, no crees?”

 

-          Pero el granjero sin inmutarse mucho, contesto con la misma tranquilidad: “Pues no… para mi no es ni malo, ni bueno, fue solo algo que sucedió”.

 

Los amigos para evitar polémica, cambiaron el tema y luego de un rato se despidieron.

 

Pasado un tiempo, Juan y José decidieron pasar a visitar nuevamente a su amigo el granjero. Menuda sorpresa se llevaron cuando al llegar vieron en el corral 7 caballos comiendo placidamente.

 

Como siempre lo saludaron y le preguntaron que como estaba todo, el fiel a su costumbre contesto: “mmmhh Pues aquí, ni bien, ni mal, trabaje mucho en la tierra esta mañana y ahora estaba solamente disfrutando de la vida, contemplando este lindo atardecer”.

 

-          José un poco ansioso le dijo, “oye pero como que ‘ni bien, ni mal’, mira cuantos caballos tan bonitos te has comprado, he?, yo creo que te ha ido muy bien, no crees?”.

-          El granjero contesto muy tranquilamente, “Pues yo nos los compre, llegaron ellos solos junto con mi caballo. Al parecer el decidió regresar y estos caballos salvajes lo siguieron, yo solo les di agua y algo de comer y ahora pues están aquí, a gusto en el corral”.

-          Entonces Juan tomo la palabra y le dijo, “Oye pues que mal agradecido eres hombre, como que ‘ni bien, ni mal’ te ha ido muy bien!, Muy bien que te ha ido, he?.

-          Pero el granjero no parecía muy convencido de necesariamente tener que calificar la situación, por lo que solo replico: “Pues no lo se…son solo cosas que pasan”.

 

Una tarde después de la lluvia, José y Juan decidieron aprovechar ese rico olor a tierra mojada mezclado con el aire fresco de la montaña, para ir a la granja a saludar a su amigo. En esta ocasión les llamo la atención no encontrarlo como de costumbre, contemplando el atardecer al pie de su árbol favorito, tal vez por la lluvia, pensaron. Así es que tocaron a la puerta y la esposa del granjero les abrió y los invito a pasar. Al ver a su amigo les sorprendió encontrarlo con un pie enyesado, sentado en una mecedora con la misma cara de tranquilidad.

 

José entonces de forma un poco maliciosa pregunto, “Oye, como te va?”, con la seguridad de que ahora si el granjero si respondería: “Mal”.

 

Pero el, fiel a su costumbre respondió, “pues aquí ni bien, ni mal”.

 

Juan conteniendo un poco la risa, le dijo: “Oye pues bien que digamos, no te ha ido hombre, pues mira como esta ese pie he?, que te paso?”

 

-          El granjero respondió, “pues nada, que me subo a uno de los caballos salvajes y me tiro, al caer, pues me fracture la pierna”.

-          Juan le contesto, “oye pues que mala suerte hombre, pero bueno afortunadamente no fue mas grave, pero bueno yo la verdad que lo veo mal, ahora no puedes caminar bien!”.

-          El granjero acostumbraba tomar las cosas con gran calma, le contesto con la misma tranquilidad acostumbrada “Pues yo no lo veo tan mal, he aprovechado para convivir un poco mas con mi esposa aquí en casa”.

 

Juan y José, ya se estaban cansando un poco de la necedad del su amigo el granjero, el cual se negaba a calificar hasta las mas obvias situaciones, así que se despidieron y se retiraron del lugar.

 

A la semana siguiente, hubo una revolución y todos los hombres en edad para pelear fueron llamados a la batalla. Juan y José estuvieron presentes, pero el granjero no, por tener la pierna rota.

 

Pasado el tiempo y terminada la guerra, los amigos del granjero ya no volvieron a visitarle. Habían muerto en la guerra.

 

Esta simple historia nos ayuda a reflexionar sobre muchas cosas, primero que las situaciones en la vida no se pueden juzgar de manera puntual. Una situación “buena” o una decisión “buena” a corto plazo, puede guiarnos a una situación “mala” a mediano o largo plazo. El querer juzgar un solo momento en el tiempo, es como tomar un cuadro de toda una película y calificarle sin conocer el resto. Pero aun si pudiéramos esperar para ver toda “la película”, esta, ésta vinculada con otras “películas”, porque todo en el Universo esta conectado. Por lo que lo que para un contexto es “bueno” para otro puede ser no tan bueno.

 

Por ejemplo, en estos tiempos en los que la economía no anda bien podríamos decir que son “malos tiempos”, pero tal vez lo sean para los hombres que viven atados a una sociedad de consumo, pero no para el mundo y sus otros habitantes. Pues sin duda el resto de los seres vivos del planeta agradecerán  que se hayan parado muchos proyectos de construcción que implicaban la destrucción de sus hábitats y de muchas áreas verdes.

 

Otra reflexión que podemos extraer de aquí es que en el Universo hay ciclos y todo lo que esta dentro de el, esta sujeto a ellos. Por tanto la vida humana es a veces como una montaña rusa, con sus subidas y sus bajadas. Y cuando estemos muy abajo, debemos de saber que si esperamos con paciencia, sin desesperarnos, es muy posible que pronto volveremos a subir. Pero cuando estemos arriba, es mejor no jactarnos sino mas bien, tomar vuelo porque después habrá una bajada que remontar.

 

El “bien” y el “mal”, no existen el uno sin el otro, dependen el uno del otro y están irremediablemente unidos. Es solo la limitada vision humana la que los aisla, alejándolos del contexto y calificándolos con la limitación que las palabras tienen para describir la realidad.

 

Una persona sabia, es aquella que como el granjero, no juzga un instante en el tiempo, ni se jacta de una situación favorable. Porque tiene una visión global de las cosas y sabe que estos son solo gotas dentro de un enorme y continuo océano cósmico. Por tanto es mejor elevar nuestra conciencia para dejar de ver “gotas” y contemplar “el mar”.

 

Una decisión “buena” a corto plazo, sin duda nos llevara a una “mala” situación en algún momento del tiempo. El hombre sabio aprende a degustar la vida con todos sus sabores y no se preocupa por el futuro, vive el momento presente que es al final lo único que existe.  Disfrutar hoy en lugar de añorar un pasado que no volverá o un futuro que es solo una posibilidad y que esta lleno de variables que no controlamos.

 

En nuestro pequeño universo que es el mundo cotidiano, es útil contar con un plan, con una ilusión, con un sueno que nos guíe, pero concientes que lo único que podemos tener garantizado  es intentarlo, es recorrer el camino, pero no necesariamente llegar a el. Y es que al final la mayor parte de la vida es camino, no destino. Es por eso que debemos de aprender a ser felices con el solo hecho de recorrer el camino, con una ilusión, un sueno o un deseo que impulse a nuestro corazón.

 

En el contexto Cósmico, no hay nada dentro del Todo que pueda ser independiente de El. Tenemos la ilusión de ser libres, pero eso es solo una ilusión, porque la libertad implicaría independencia del Todo. Nosotros no tuvimos oportunidad de escoger en que tiempo nacer, en que cultura, en que contexto ni con que genes. Podemos tener la ilusión de con “total libertad” decir que nos gusta el helado de fresa, pero es solo eso una ilusión porque nacimos en una época en la que hay helado de fresa y porque tenemos una disposición genética que permite que nuestro cerebro se estimule positivamente con ese sabor. 

 

Tal vez los artículos que leas en esta pagina te motiven para lanzarte con voluntad y perseverancia en busca de tus sueños, ojala. Y luego tal vez, al igual que yo podrás compartir con otros para decirles que es posible tomar el control de tu vida para hacer tus sueños realidad. Pero a nivel Universal todo eso era ya parte de una sinfonía cósmica que comenzó a tocar desde hace mucho, tal vez desde siempre. Nosotros somos solo una pequeña nota dentro de ella, por lo que es bueno fluir a su ritmo.

 

Tal vez te suene esto paradójico,  tal vez no puedas conciliar la idea de hacer tus sueños realidad con decisión y voluntad con la idea de que no hay nada que podamos controlar.

 

Esto es debido a que de alguna forma somos parte y todo a la vez.

 

Es decir la mente humana nos da la sensación de independencia, es la limitación que hay en nuestros sentidos la que nos hace discriminar entre objetos, colores, sabores, nuestra vista nos engaña haciéndonos ver bordes y fronteras en un continuo Universo de energía. Y luego nuestra memoria almacena estos limitados reflejos de la realidad conforme los vamos recibiendo, dándonos la sensación de un tiempo que fluye. Pero tiempo y espacio solo existen dentro del cerebro humano, son parte de su capacidad relacionar una realidad que el percibe como formada por objetos independientes.

 

Las paradojas surgen cuando en nuestra mente, se mezclan ambos conceptos “parte” y “Todo”, individualidad y totalidad, “yo” y el Cosmos.

 

Tal vez te preguntaras, debería de esforzarme por lograr mis sueños en un Universo en el que todo esta determinado por fuerzas que están mas allá de mi?

 

Yo creo que si, tenemos que ser congruentes con nuestra naturaleza. No podemos escapar de nuestro micro mundo, en nuestro ser mas primitivo esta embebido ese ser egoísta que nos llevo a sobrevivir y evolucionar hasta llegar a desarrollar las capacidades que hoy tenemos. En el hay sueños, ilusiones y deseos. Pero a diferencia del resto de los seres vivos, hemos podido también desarrollar una inteligencia superior que tiene la capacidad de permitirnos desarrollar una conciencia para ver la realidad desde una perspectiva Cósmica. Desde la cual entendemos que somos tan solo una nota de la sinfonía Cósmica. Esto nos da la capacidad de entender nuestra vida dentro de ese marco de referencia, al hacerlo nos llega la paz de entender que nacimos para preguntar, no para responder, para recorrer no necesariamente para llegar. Y al final terminaremos, como el granjero de la historia, por aceptar que para ser felices es mejor saber fluir con toda la sinfonía, en lugar de aferrarnos a nuestros deseos egoístas de individualidad.

 

Somos Todo y parte a la vez. El Todo no estaría completo sin nosotros, pero  nosotros dependemos del Todo.

 

Somos seres vivos que gracias al mas primitivo instinto egoísta hemos evolucionado hasta tener la posibilidad de entender que en realidad somos una parte de un Todo, una pequeña parte de Dios.

 

En el balance entre las dos visiones esta el secreto de la felicidad.